Editorial

Ir más allá de la lengua de utilidad económica

(Traducido por Daniel M. Dayley, con Soledad Mora Vasquez y Priscila Garcia.) En una tarde de primavera en el sur de California, con demasiado trabajo escolar y un reloj poco cooperador agotando el calor del día, miré fuera de mi ventana y encontré el cielo teñido con los colores de una puesta de sol. Cautivado por su belleza y magia, me preguntaba si debería tomar un descanso de escribir mi tesis de grado para mirarla. Mientras que el cielo cambiaba de color amarillo-anaranjado a rojizo-rosa, mis pensamientos se dirigían a un análisis de costo-beneficio: “¿Vale la pena ir afuera y observar? Un descanso interrumpiría mi progreso en este momento. Por otro lado, refrescarme podría aumentar mi productividad durante la siguiente media hora antes de la cena “. Para entonces, por supuesto, el cielo se había desvanecido en color morado oscuro, el sol deslizándose sobre el horizonte. Como estudiante universitario con exceso de trabajo, la evaluación de las acciones en términos de productividad era común. Incluso ahora, varios años después de que La Microeconomía ofreciese inicialmente un …